Hoy me percaté que me gusta mucho leer o escribir textos que tiendan a repetir una palabra o expresión, es decir, la figura literaria llamada Complexión.
Combinado con paradojas, logra efectos muy poderosos, como en estos versos de San Juan de la Cruz:
Para
venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para
venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas;
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.
Interesantes consejos los de este místico poeta del Renacimiento.
